D.M.
Los hermanos Lombardo Eiro construyeron un muro que partía en dos un hotel a medio edificar. La explotación de éste quedó paralizada por tener dos dueños distintos. Lo mismo ocurre con los comercios ubicados en zona pública. Hay algunos que, según ha podido saber La Opinión, pagan el alquiler a los nuevos concesionarios y también a los antiguos. Todo sea por no perder el negocio. Estos conflictos han generado que, desde hace ocho años, los locales del puerto deportivo de Marina del Este no formen parte de las preferencias de los empresarios, al no estar clara la propiedad. José Carlos Martín, presidente de Marinas delMediterráneo, explicó ayer que “los comerciantes tendrán la oportunidad de permanecer como hasta ahora si reconocen a la actual concesionaria”.