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I. MOLERO
Escuchar en Jérez del Marquesado el pitido anunciador del panadero como en los demás pueblos de alrededor es algo imposible desde hace ya más de cinco meses, tiempo que llevan los vecinos sin poder tener reparto del pan en el municipio a raíz de que un panadero denunciara al gobierno local por no controlar la venta ambulante de este producto.
La sentencia de este pleito que ha durado diez años entre el panadero, José Antonio Gómez, y el Ayuntamiento salió el pasado 17 de marzo a favor del empresario, quien recibirá una indemnización de 50.000 euros. Pero la gran consecuencia de esta antigua rencilla entre el panadero y el ex alcalde de la localidad, Francisco Martínez López (PSOE), ha sido dejar sin reparto del pan a los 1.090 vecinos del municipio, que ahora tienen que comprar todos los días este producto en la panadería y no en la puerta de sus casas, como lo han hecho desde siempre.
El enfado de los jerezanos es evidente, entre otros motivos, porque "en el pueblo hay mucha gente mayor y ahora con el frío del invierno tienen que salir a la calle a por el pan cuando antes se lo llevaban a casa", explicó uno de los vecinos. "El pan es algo cotidiano, necesario y diario, si antes no te apetecía salir de la casa no salías, ahora por obligación tienes que levantarte todos los días pensando que tienes que salir a comprarlo", tercian varias vecinas.
Gran parte de los vecinos culpan de esta situación al panadero, el único que hasta el momento tenía establecimiento comercial en el pueblo y que realizó su denuncia por considerar que el anterior alcalde "lo marginaba" con respecto a los panaderos de otras localidades próximas, que iban hasta Jérez del Marquesado para vender el pan en sus furgonetas.
"El Ayuntamiento me pidió una serie de requisitos y me obligó a hacer grandes inversiones para ajustarme a la ley, sin embargo, a los que venían de fuera no les pedía nada", se defiende Gómez, consciente de que hay vecinos que no entienden las razones que le obligaron a denunciar al Ayuntamiento.
"El pueblo no me lo agradece. Lo siento mucho por la gente, sobre todo por las personas mayores, pero en cierta forma también la culpa es de ellos, porque aquí venía mucha venta ambulante, y sin saber ni la procedencia ni el estado en el que se encuentran algunos de estos productos como el pan, la fruta o el pescado, les han comprado y han fomentado que siguieran viniendo", argumentó.
Panaderos indignados. Pero no son los vecinos los únicos disgustados con el panadero. Susi García acudía desde Benalúa a vender su pan, sin embargo, desde que el Ayuntamiento prohibió la venta ambulante, ella al igual que otros panaderos de la zona, dejaron de acudir a sus citas diarias con sus clientes jerezanos. La única opción para seguir vendiendo el pan en el pueblo era conseguir un local y establecer en él una panadería, algo que finalmente tuvo que hacer Susi García.
"No entiendo por qué se está dando esta situación, a mí me dijeron que se nos prohibía repartir el pan y me dieron dos meses de plazo para poder montar la panadería", explica la empresaria, que opina que "los grandes perjudicados han sido los vecinos".
Los panaderos que durante muchos años han acudido a Jérez del Marquesado a vender su pan tampoco ven con claridad la indemnización de 50.000 euros que el Ayuntamiento tendrá abonar a José Antonio Gómez por los beneficios dejados de obtener.
"Este panadero se ha beneficiado del reparto del pan en el pueblo lo mismo que el resto, así que no sabemos por qué lo tienen que indemnizar ni por qué tienen que prohibir el reparto", comenta Susi.
Los jerezanos achacan también esta situación al gobierno local –actualmente en manos del PP– por no haber defendido bien las necesidades de los vecinos en el litigio. El Consistorio, por su parte, responsabiliza a los abogados de la Diputación de Granada, institución que presta los servicios jurídicos a los municipios pequeños de la provincia. "Bastaba con defender que no disponemos de Policía Local para poder vigilar y sancionar la venta ambulante", señalan fuentes municipales.
Mientras tanto, los vecinos tendrán que seguir acostumbrándose a salir todos los días a la calle en busca del pan, haga frío o calor, debido, comenta un vecino del pueblo, "a una rencilla que comenzó entre el panadero y el ex alcalde, y que finalmente ha pagado sus consecuencias todo el pueblo".
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