D. BERTHOLET
El tradicional mercado medieval de Salobreña cerró ayer sus puertas con un gran éxito de participación. Más de dos mil han pasado desde el martes, cuando se inauguró la actividad, por la Fuente de la villa, donde alrededor de veinte puestos de artesanía ofrecían calzado de cuero hecho a mano, plata, bisutería y juguetes de madera, así como embutidos y pan casero, pasteles y hierbas aromáticas.
Estos productos artesanales compartieron, además, escenario con dos tabernas típicas de Galicia y Argentina. Las atracciones estrella fueron las dedicadas a los más pequeños, un antiguo carrusel y una pequeña granja de cerditos vietnamitas, ocas, gallinas y conejos.
Estas propuestas se convirtieron en el foco de las miradas infantiles que, tras dar un paseo en burro por tres euros, mantenían sus expresiones de asombro al observar a los percusionistas y tenderos ataviados con atuendos basados en la época medieval. El concejal de Cultura, Gustavo Aybar (PP), que inauguró el mercado, resaltó el éxito de participación del encuentro, que ya se ha transformado en una cita ineludible en el municipio costero.