BALTASAR G. CANO
Los insidiosos atascos entre La Herradura y Taramay tienen los días contados. Así, el tramo de la autovía del Mediterráneo (A-7) que discurre entre ambos anejos sexitanos se abrirá al tráfico el próximo martes, con lo que el único punto negro que quedará en la N-340 será la travesía de Torrenueva.
Se cumplen así las previsiones del ministro de Fomento, José Blanco, quien ya anunció que el trayecto entraría en servicio a finales del mes de julio. Como ya hiciera con la inauguración de la A-44, Blanco presidirá a la inauguración de este tramo, un acto que tendrá lugar a la altura de la rotonda de salida de Taramay para evitar entorpecer la circulación, informaron las mismas fuentes.
Los hosteleros de la Costa Tropical celebraron ayer la apertura de este tramo, "que evitará el daño que sufre la imagen turística de Almuñécar a consecuencia de las continuas retenciones de tráfico" en este punto, resaltó su presidente, Rafael Lamelas.
Para la apertura de este trayecto de la autovía del Mediterráneo sólo restaba el desmonte de un talud inestable por la peligrosidad que revestía y la colocación del alumbrado de los túneles, como ya avanzó este periódico a principios de mes.
Estado de las obras. En cuanto al resto de tramos, los que están menos avanzados son los de Taramay-Lobres y Calahonda-Castell de Ferro, que se encontraban al 5% de su ejecución. En el trayecto que separa Lobres de la Gorgaracha se ha concluido el 45% de las obras, mientras que desde este municipio a Puntalón y de ahí hasta Calahonda se ha finalizado el 40% de los trabajos. El que une Polopos con Albuñol ha alcanzado, por último, el 50% de su ejecución.