EFE
Los estudios de los restos encontrados en los yacimientos arqueológicos de Barranco León y Fuente Nueva 3, en Orce, confirman la importancia de estos hallazgos y abrirán nuevas vías de investigación en torno al debate sobre la primera colonización humana de Europa, afirmó ayer el delegado de Cultura, Pedro Benzal, durante una visita.
Al respecto, el paleontólogo fallecido y descubridor del ´hombre de Orce´, Josep Gibert, defendía que el cráneo orcense pertenecía al primer poblador de Europa Occidental frente al de Atapuerca, cuestionando el paradigma evolutivo establecido en Europa a principios de los años ochenta. Así, para Gibert el género ´homo´ penetró en el continente por diferentes vías, entre estas, el estrecho de Gibraltar.
Según Benzal este debate podría reabrirse con los hallazgos en Orce, localidad con la que la Administración autonómica "ha cumplido" sus compromisos al mantener la actividad arqueológica, señaló.
Además de una primera fase de prospecciones arqueológicas con recogida de materiales, se abordará una segunda de sondeos en los que se evaluará el potencial de lo aparecido.
Por ello, Benzal avanzó que ya se dibuja una nueva línea de investigación que debe profundizar en los estudios de arqueología territorial dentro de un cuadro administrativo de protección y rehabilitación del Patrimonio Histórico de Andalucía.
Además, el próximo otoño habrá excavaciones sistemáticas en Barranco León y Fuentenueva III, ya que sólo se está pendiente de la publicación en el Boletín Oficial de la Junta (BOJA) de las bases y de la selección de los proyectos, que comenzarán en octubre.
Según Benzal, en el estado actual de la investigación la continuidad natural para el conocimiento de la dinámica de población de la cuenca, así como su evolución cultural, pasa por efectuar prospecciones arqueológicas que permitan actualizar la delimitación y el estado de conservación de los yacimientos paleontológicos ya documentados, además de adoptar medidas de conservación.
También se buscarán nuevos yacimientos que pueden haber aflorado gracias a la alta tasa de erosión de la zona y al bajo grado de impacto humano en la transformación del paisaje.
El delegado provincial de Cultura aseguró que con estos trabajos se establece el punto de partida para la comprensión de las dinámicas de ocupación humana de la cuenca, en un período que abarca el Pleistoceno inferior y medio.