ROCÍO S. NOGUERAS
Los vecinos de Castril comenzarán a pagar por el agua que consumen dentro de dos meses, una vez que concluya la instalación de contadores en las viviendas del municipio. La actuación comenzó ayer y, según explicó el alcalde, Juan Mar, tiene como objetivo, por una parte, "cumplir con la normativa" y, por otra, evitar los "excesos" en el consumo de agua potable que se venían produciendo hasta la fecha.
"No se trata de una medida recaudatoria, sino de una forma de controlar los abusos", explicó el regidor, quien añadió que "muchos vecinos usaban el agua potable para regar hectáreas de cultivo", lo que ha provocado problemas de abastecimiento en un municipio donde, precisamente, no debería faltar el agua.
Para esta intervención, el Ayuntamiento ha destinado 240.000 euros de los Fondos de Inversión Local, "la mitad de lo que ha recibido el municipio". El alcalde explicó que se han establecido tramos de consumo de manera que "la gente que mantenga un consumo razonable, e incluso generoso, para una familia grande, no verá incrementado el gasto en este recurso", por el que, hasta la fecha, los vecinos pagaban ocho euros anuales independientemente del uso que hicieran de él.
Juan Mar señaló que es consciente de que "se trata de una medida impopular" y que "incluso los ecologistas votaron en contra", si bien matizó que "lo que es difícil de entender es que en un pueblo donde hay agua existan problemas de suministro por el despilfarro".
El Ayuntamiento comenzará a controlar el consumo de agua "desde este mismo momento", aunque el cobro de los recibos no se hará efectivo hasta que estén todos los aparatos instalados.