J.L. MORENO
“Los policías tienen instrucciones de pasear por las calles del barrio y hablar con los vecinos, que les cuenten cuáles son sus problemas y también sus preocupaciones. Además, estos agentes dan parte de si hay algún destrozo o alguna señal de tráfico se ha caído… y con eso nos permiten la mejora del barrio”. Así definía ayer el alcalde de Motril, Carlos Rojas, las funciones de la Policía de barrio o de proximidad, uno de los servicios de cuya implantación más se ha preciado el equipo de gobierno motrileño.
Carlos Rojas llegó minutos más tarde y en su discurso resaltó que “desde el mes de enero, la Policía de barrio ha realizado casi un centenar de intervenciones en la calle Ancha y el resto de la zona norte de la ciudad”. Según el concejal de Seguridad Ciudadana, José García Fuentes (PP), las previsiones apuntan que en 2009 los agentes adscritos a este grupo realizarán más de medio millar de intervenciones.
Aunque la historia cambia con el narrador , los ciudadanos, principales beneficiarios de los servicios que pone en marcha el Ayuntamiento y, por tanto, los más legitimados para juzgar su funcionamiento, consideran que esta Policía de proximidad se encuentra aún bien lejos de ofrecerles la seguridad que reclaman.