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JOSÉ LUIS MORENO La caña de azúcar ha estado muy presente en la vida de Motril desde hace siglos. Las épocas de bonanza y crisis hicieron que en determinados momentos el cultivo tuviera mayor o menor importancia, pero nunca llegó a los límites alcanzados hace unos dos años, cuando se realizó la última monda (corte de la caña). El área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Motril, consciente de la importancia de este producto, pretende ahora recuperar una plantación de este cultivo a través de un proyecto que llevará la caña de azúcar hasta la Charca de Suárez.
La iniciativa consistirá en la plantación de caña en una superficie de unos 3.500 metros cuadrados que se explotará a través de la modalidad de cultivo ecológico. Medio Ambiente pretende que la gestión de esta pequeña parcela se haga de forma tradicional, es decir, mediante un trabajo prácticamente manual en muchas de las etapas.
El objetivo del proyecto es destinar los 3.500 metros cuadrados a mantener una plantación viva de caña de azúcar en la Vega de Motril para que las futuras generaciones conozcan en su propio medio natural una parte fundamental de su historia. Por encontrarse dentro de un espacio protegido, la gestión debe realizarse desde los principios de la agricultura ecológica, por lo que está prohibido el uso de productos químicos de síntesis y la quema antes de la monda.
El Ayuntamiento invertirá en este proyecto casi 6.000 euros en tres anualidades y sacará la actuación a concurso en sólo unos días. La empresa que se haga con la concesión deberá encargarse de la limpieza de la zona en la que se llevará a cabo la plantación, de la siembra de la caña de azúcar y de su posterior mantenimiento. Además, tendrá que realizar las tareas propias de la monda y la retirada de las plantas residuales. La intención inicial es que la parcela cuente con diversas variedades de caña de azúcar.
La compañía tendrá que aportar toda la maquinaria y mano de obra y deberá ceder al Ayuntamiento un 10% de la recolección. El 90% restante deberá destinarlo a la elaboración de productos derivados como el azúcar o la miel de caña.
El cultivo de la caña de azúcar en la Costa es en la actualidad algo residual, sólo quedan pequeñas superficies en las que no se ha cultivado otra cosa y las cañas han rebrotado. Hace 20 años, sin embargo, una monda era una fiesta, una concentración humana diversa. En el haza se daban cita los cortadores, arrumbadores, mondadores, arrieros, acarretos, los dueños con sus peones y manijeros, el aguador (generalmente un niño o una mujer que acudía con el cántaro y el jarro a la llamada urgente de algún miembro de la cuadrilla). Desde cualquier rincón, entre las cañas, salía un fandango emergente y el olé que de rigor respondía para animar el cotarro.
La dureza del trabajo, la mano de obra cada vez más difícil, la escasa rentabilidad del cultivo, han ido remodelando la actividad misma de aquellas viejas cuadrillas. Como los carros y camiones acabaron con los acarretos que trasladaban las cañas hasta las fábricas, la monda o el desbroce –operaciones que se hacían a mano y con la hoz–, se terminaron sustituyendo por la quema de la haza el día antes de su corte. Los acarretos quedaron tan sólo para sacar los haces de caña al cargadero en el camino más próximo.
Hasta hace apenas cuatro años, los mulos seguían prestando este servicio, pero con el paso del tiempo, todo este panorama se ha esfumado y, con él, también los aperos –instalaciones realizadas por las fabricas para dar cobijo a personas y jumentos–.
Última campaña. Francisco González-Carrascosa, ex gerente de Agrotropical, empresa que se encargaba de la contratación de las mondas (cuadrillas de personas que realizan las labores de la zafra) y de la conducción de la caña hasta la fábrica, recordó que, en total, 55 hombres cortaron toda la cosecha de la última campaña, unas 30.000 toneladas, en la vega de Motril-Salobreña. La mitad de los faeneros eran ecuatorianos; le seguían los rumanos y los marroquíes. Tan sólo trece monderos eran españoles.
Hoy sólo quedan las antiguas máquinas de la Azucarera del Guadalfeo de La Caleta, el Museo Preindrustrial de la Caña de Azúcar, el Centro de Interpretación de Motril y algunas cañas sueltas en la Vega, de ahí la trascendencia del proyecto iniciado por el Ayuntamiento.
La iniciativa no sólo servirá para mostrar una importante parte de la historia de la ciudad a las nuevas generaciones, sino que también aportará un granito de arena al desarrollo turístico, ya que será la única plantación de este cultivo existente en toda Europa.
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