EFE
Entre 1.200 y 1.300 personas dieron la bienvenida ayer a la primavera en la Fiesta del Dragón, que se celebra en el paraje de Los Cigarrones de Órgiva. El encuentro sigue su trascurso, sin que la prohibición del Ayuntamiento, que ha emitido un bando en contra, ni el dispositivo policial desplegado en la zona logre disuadir a sus asistentes, cuyo número ha descendido sensiblemente, sin embargo, respecto a anteriores ediciones.
La popular fiesta hippie se ha concentrado en varias parcelas privadas, debido a que las múltiples perforaciones excavadas en Los Cigarrones para la reforestación del paraje no han dejado terreno libre para el encuentro.
Las Fuerzas de Seguridad evitaron, por este motivo, el acceso a la zona, obligando a los participantes a dejar sus vehículos fuera y caminar unos tres kilómetros hasta llegar al lugar donde se ha convocado el festejo.
Insuficiente espacio. La limitación de espacio ha provocado que las cifras de participación en esta edición se alejen mucho de las 2.500 personas que se congregaron el año pasado para recibir la nueva estación con conciertos y mercadillos.
También la prohibición de la fiesta por el Ayuntamiento ha incidido en la afluencia de público. La alcaldesa de Órgiva, María Ángeles Blanco, emitió un bando en el que veda el encuentro, remitiendose a la normativa andaluza que regula la celebración de espectáculos y el consumo de alcohol en espacios públicos y para evitar "peligros y molestias a terceros", indicaron fuentes municipales.
La reforestación a la que se somete el paraje de Los Cigarrones, a unos cinco kilómetros de Órgiva, ha sido uno de los argumentos esgrimidos para prohibir la Fiesta del Dragón, unido a las quejas vecinales que se producen todos los años por el exceso de ruido.
A petición de la regidora, la Subdelegación del Gobierno ha enviado a una quincena de miembros del grupo de antidisturbios de la Guardia Civil, aunque por el momento no han intervenido para evitar el festejo.