DOMINIQUE BERTHOLET
Frente al Albaicín y al Sacromonte y tan sólo ochenta metros por debajo del Generalife, tuvo lugar ayer, en el Carmen de los Chapiteles, la entrega de los premios 2009 que el Centro Albayzin otorga, con periodicidad anual, a personalidades y entidades que hayan contribuido a la difusión de la conservación del patrimonio y al fomento de la artesanía.
Pocos minutos pasaban de las ocho de la tarde cuando Antonio Suárez, director gerente del Consorcio Escuela Centro Albayzín, abrió la cuarta edición de unos premios creados para "reconocer el mérito de quienes luchan por una labor tan importante como es la conservación del patrimonio", explicó. "Cada año, la comisión encargada de elegir a los galardonados intenta cambiar el perfil tanto de los candidatos como de sus profesiones", indicó Suárez.
Los premios, que consisten en una escultura en gres, cocida a 1250 grados y elaborada por la ceramista María del Carmen González Rubio, han recaído, en esta cuarta edición, sobre la restauradora mexicana Bárbara Hasbach Lugo, Empedrados Artísticos Granadinos Los Picantes S.L. y la organización no gubernamental Restauradores Sin Fronteras.
"Este es el primer año que otorgamos uno de los premios a una mujer", comentó Suárez al referirse a Bárbara Hasbach, quien se alzó con el galardón a la labor restauradora y reconoció haber pasado mucho tiempo trabajando "por y para el arte granadino".
La primera obra que llevó a cabo en la ciudad, fue la actualización del ´Cristo del Silencio´ de José de Mora. "Todos los trabajos que he hecho me han dado grandes satisfacciones", afirmó la artista. "El caso del ´Cristo del Silencio´ fue muy especial porque se trataba de algo que, durante mi carrera universitaria, había estudiado y analizado profundamente y, el hecho de que me encargaran su restauración supuso un gran orgullo para mí", comentó. En referencia a la condecoración que el Centro Albayzín le concedió anoche, la mexicana dijo sentirse "muy agradecida y halagada". "Siempre he llevado Granada en mi corazón", sentenció.
Empedrados Artísticos Granadinos Los Picantes S.L. es un empresa que cuenta con más de 80 años de experiencia y que, anoche, se hizo con el premio Albayzin 2009 a la Labor Artesana. Manuel es, junto a su hermano Jacinto Pérez Entrena, quien hoy día está al frente de una compañía que nació sobre la trayectoria de una familia de cinco generaciones de empedradores, en la que el oficio ha pasado de padres a hijos y el trabajo se sigue realizando artesanalmente. Manuel niega considerarse un artista. "Yo con lo que disfruto es hincándome de rodillas en el suelo y clavando piedras y eso, según lo entiendo, es ser artesano", aclaró. A pesar de que, según Los Picantes, la crisis no les afecta por el hecho de realizar "un trabajo muy especial y poco extendido", quienes obtuvieron la distinción a la labor artesana no están del todo contentos con la capital. "El 90% de nuestra facturación la hacemos fuera de Granada, porque aquí nunca se ha invertido en los artesanos. Nos piden trabajos demasiado simples que, sinceramente, nos acaban aburriendo". Una de las últimas obras que realizaron fue el empedrado custodia Di Terra Santa, en el Santuario de la Anunciación de Nazaret, en Israel. Sin embargo, Manuel reconoció sentirse "muy orgulloso" al recibir el reconocimiento. "Nosotros nos hemos criado en el Albaicín, y que te reconozcan en tu tierra siempre es algo muy grato, no sólo por mi hermano y por mí, sino también por mi padre, que es el que nos enseñó el oficio y ahora está ya muy mayor, y por todos los trabajadores que son ya como de la familia, porque sienten y sufren cada día como si la empresa fuera suya", añadió Manuel, uno de los responsables de la restauración del Mirador de San Nicolás, la carrera de la Virgen o el Campo del Príncipe, entre otras.
"Para nosotros es todo un honor recibir este premio justo en el año en que cumplimos el décimo aniversario de nuestra fundación", declaró Javier Gámez, presidente de la ONG Restauradores Sin Fronteras, la institución a la que el Centro Albayzín otorgó el galardón al compromiso con la Artesanía y la Restauración del Patrimonio.
Se trata de una asociación internacional sin ánimo de lucro que lleva diez años trabajando en favor de los pueblos menos favorecidos y contribuyendo a la conservación de su rico Patrimonio Cultural. Desde su constitución, además, opera con independencia de criterios políticos, religiosos o económicos en diferentes puntos del planeta. Antonio Suárez, presidente gerente del Centro Albayzín, explicó que "es la única ONG del mundo que actúa a través de la recuperación del patrimonio". Gámez, por su parte, no dudó en elogiar la labor de Suárez en cuanto a los cursos que se imparten en el centro que preside, pues "sus alumnos están obteniendo un enorme éxito de capacitación e inserción laboral".
"El año pasado, Restauradores Sin Fronteras y el Centro Albayzín, firmamos un convenio que ya se ha materializado y que consiste en la creación de una escuela taller en Argelia a la que, tanto Antonio como alguno de sus técnicos, acudirán para enseñarnos a coordinarla", informó Gámez, quien consideró que "la formación es muy importante a la hora de conservar y recuperar oficios tan antiguos y útiles como la carpintería o la albañilería".
El acto de entrega de los Premios Albayzín 2009 contó, además, con un aperitivo musical a cargo del grupo de música y danza andalusí
´Al-Tarab´ y las intervenciones de Marina Martín, delegada provincial de Empleo, e Inmaculada Puertas, secretaria general del Servicio Andaluz de Empleo.
El Centro Albayzín, de formación en Artesanía, Restauración y Rehabilitación de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural, es un Consorcio perteneciente a la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Granada que ofrece cursos de F.P. especializada y monográficos cuyos alumnos "están alcanzando, aún en tiempos de crisis, el 80% de inserción laboral", según certificó Antonio Suárez, director gerente.