LA OPINIÓN
Años después de su regreso a España, Andrés Vázquez de Sola vivió uno de los momentos más surrealistas de su carrera profesional. El Juzgado de Instrucción de Estepona dictó un auto de procesamiento contra él por una serie de dibujos que realizó contra el ingreso de España en la OTAN y que se publicaron en varios medios de la región. El periodista no daba crédito a la situación. Tras decenas de trabajos en Francia, con momentos de duras críticas hasta contra presidentes de la República, no podía entender cómo estas creaciones, en las que no aparecía representada ninguna figura política, ni mucho menos del Gobierno de Felipe González, habían podido ser objeto de semejante persecución y malinterpretarse hasta el punto de que le llevaran a ser procesado. Vázquez de Sola continúa lamentando aquella forma de censura y mantiene, como entonces, que dentro del humor político “se puede decir todo, siempre que se respeten aspectos personales y de deontología profesional”.