LA OPINIÓN
Andrés Vázquez de Sola compartió tiempo de exilio en tierras francesas con grandes artistas e intelectuales españoles. Con algunos de ellos, como es el caso del genial pintor malagueño Pablo Ruiz Picasso o del poeta gaditano Rafael Alberti mantuvo una estrecha relación en la que no faltaron las cenas, comidas o visitas de varios días en las casas de unos y otros. “Picasso era una persona extraordinariamente sencilla. Cuando te estabas tomando algo con él, algunos españoles se le acercaban para preguntarle si era realmente él, el pintor. No dudaba en bromear con ellos. Era una persona genial, de una creatividad infinita. No paraba de trabajar, se inspiraba en cualquier situación, en cualquier momento”, recuerda el periodista granadino, a quien cuesta bastante arrancarle anécdotas de este tipo, pues aborrece a ese tipo de personas que hablan de circunstancias parecidas en plan “farolero”.