LA OPINIÓN
Hace sólo unos días Pablo Pineda ganaba la Concha de Plata en el Festival de Cine de San Sebastián por su papel en la película ‘Yo, también’. Pineda es, además, la única persona con síndrome de Down de España que posee un título universitario. “Se trata de una excepción”, señala la responsable de inserción laboral de Granadown, Mari Martín, que afirma, no obstante, que el desarrollo de las capacidades de estas personas depende en gran medida de la motivación y del grado de implicación de la familia.
“Cada familia entiende la autonomía de una manera distinta y si los padres de un chico con síndrome de Down no le dejan nunca coger el autobús solo, nosotros no podemos hacer nada”, explica. En este sentido, la conquista de la autonomía y el desarrollo de las capacidades cognitivas aparecen íntimamente ligados a las oportunidades que se les brindan a estas personas. “Nosotros, como asociación, estamos consiguiendo que los jóvenes se saquen el título de ESO, cuando antes, lo máximo que conseguían era terminar la EGB”, declara Martín.
Desde Granadown se desarrollan también programas centrados en la formación para la vida autónoma e independiente de estos jóvenes a partir de un modelo de aprendizaje basado en la mediación. A través del ‘Proyecto Amigo’ se prepara a estos jóvenes para vivir solos y, mediante el programa ‘Vivienda Compartida’, varias personas con síndrome de down comparten piso con una persona sin discapacidad que actúa como mediadora. Es el paso que sigue a la inserción en la vida laboral y, en la actualidad, ya hay en Granada un chico y una chica que comparten vivienda con un mediador.