M.J.SEGURA
Los integrantes de una sociedad han de ser reconocidos por la misma como personas, sin encasillarlos por su edad. Éste es el objetivo que persigue la Asociación de Oferta Cultural de Universitarios Mayores de Granada (Ofecum), que aspira a que se desechen todos los falsos mitos y prejuicios sobre la tercera edad.
Nació hace once años de manos de Miguel Guirao, fundador del Aula de Mayores de la capital. Pensó que una vez que los alumnos finalizaban sus estudios se encontraban con un vacío que era posible llenar gracias a una organización que les permitiera interrelacionarse y seguir en contacto con la cultura.
El actual presidente de Ofecum, Julio Morales, cuenta que su fundador pensó que una ciudad como Granada, eminentemente universitaria, que acoge numerosos actos y celebraciones, podía ofrecer a este sector de la población la posibilidad de unirse a todos los elementos culturales de la capital.
"Nuestra asociación ocupa un hueco vacío en la sociedad media", explica Julio, quien aclara que para las clases más desfavorecidas existen numerosas organizaciones sin ánimo de lucro que intentan atender a sus necesidades; las clases altas tienen a su disposición clubes selectos, pero la clase media conforme va avanzando su edad, sólo halla, en muchos casos, soledad.
Para el presidente de Ofecum la sociedad está estancada en una determinada edad, por ello, sus actividades van encaminadas a lograr un intercambio generacional en el que los jóvenes y no tan jóvenes se comuniquen y, de este modo, se enriquezca la población.
Cuentan ya con 300 socios y más de sesenta voluntarios que, en ocasiones puntuales, eleva su número hasta ochenta. "Estamos abiertos a que personas de todas las edades participen en los proyectos que diseñamos. El único requisito es que tengan más de 18 años". Sin embargo, la realidad revela que la gran mayoría de los integrantes de Ofecum son personas jubiladas o prejubiladas.
Para formar parte de la asociación sólo hay que abonar una cuota mensual de 23 euros, que se rebaja en el caso de que los asociados vengan en pareja. Julio comenta que si alguien no puede afrontar la mensualidad por problemas económicos no se le cobra o se le invita a que aporte la cuantía que estime oportuna. Además no es necesario que previamente hayan asistido al Aula de Mayores.
Necesitan de estas cuotas para financiar sus iniciativas, aunque su presidente asegura que a lo largo de sus once años de existencia han ido sumando apoyos por parte de entidades públicas y privadas: "Contamos con la colaboración de instituciones como el Ayuntamiento de la capital, la UGR, la Junta de Andalucía o Caja Madrid. Un hecho que nos demuestra que creen en nuestro proyecto".
Actividades. ¿Cómo abrir las puertas de la cultura a las personas mayores? Desde Ofecum lo tienen claro: respondiendo a sus inquietudes y propiciando que participen en un sinfín de iniciativas que abarquen desde el arte contemporáneo al ejercicio físico y cómo no, las nuevas tecnologías.
Imparten clases de informática para mayores -una actividad en la que también pueden participar personas invidentes-, organizan jornadas de senderismo e incluso han llegado a un acuerdo con la Facultad de Ciencias del Deporte para que los estudiantes que están finalizando la carrera desarrollen el practicum con los socios de Ofecum.
Sus actividades se completan con visitas culturales cuyo destino preferente son muestras de arte contemporáneo. El presidente de la organización indica que logran que las personas mayores entren en contacto con movimientos vanguardistas e incide en que es otra vía para conseguir el intercambio generacional.
Asimismo, ponen a disposición de sus integrantes un taller de cuenta cuentos y les animan a participar en tertulias y conferencias semanales. "La sociedad aparta a la tercera edad. Unas personas que pueden transmitir su experiencia y sabiduría", concluye el responsable de Ofecum.