JAIME MARTÍN
La conocida calle Méndez Núñez representa uno de los puntos más calientes de la circulación en Granada. Con acceso directo desde la autovía, hasta que se funde con la Avenida de Fuente Nueva, esta amplia vía atraviesa la calle Arabial y el propio Camino de Ronda, dando acceso además a la importante Pedro Antonio de Alarcón y sirviendo de desembocadura para la universitaria Gonzalo Gallas. Durante la semana, Méndez Núñez soporta una buena cantidad de tráfico que los fines de semana se reduce un tanto sólo para recibir la visita de cientos de aficionados al botellódromo. Comercios de toda clase, una pequeña plaza con zona de juegos incluida y una de las gasolineras más socorridas de la ciudad completan el marco de una calle que muy pronto comenzará a sufrir las inevitables obras del metro.
"España prefiere honra sin barcos a barcos sin honra". La emblemática frase procede del almirante de la flota española Casto Méndez Núñez quien, durante la guerra contra Chile que tuvo lugar en el siglo XIX, ordenó el bombardeo de la ciudad costera de Valparaíso. De aquella guerra tan lejana en el espacio y el tiempo ya quedan sólo los viejos nombres históricos que amenizan las calles españolas y que, en el caso de Méndez Núñez, invitan a descubrir un poco más sobre el pasado del país. Al margen de anécdotas, la importante calle que conecta la autovía con la Avenida de Fuente Nueva también cuenta su propia historia, reflejada en la memoria de los comerciantes y vecinos que han visto crecer entorno al asfalto y los semáforos, grandes hipermercados y hoteles, que se han mantenido impertérritos con el paso del tiempo, pese a que el resto de tiendas de la zona han ido evolucionando y adaptándose a los nuevos tiempos.
La plaza del guitarrista Manuel Cano, amplia y llena de bancos, es uno de los primeros atractivos de la calle, que a lo largo de su trayectoria se encontrará con otros dos espacios más para el descanso, uno pequeño y con una zona de juegos para los pequeños, y otro, el de plaza Einstein, reservado a quienes esperan durante el fin de semana a los amigos para pasar un buen rato y tomar algo. Son estos pequeños oasis de ´tranquilidad´ los que dotan a la zona de su lado más amable. Y luego llega el tráfico, y el ruido de la humanidad que se dirige hacia la Universidad o los hospitales, tal vez hacía los grandes almacenes o casi a cualquier parte de Granada. No es una zona tranquila incluso durante la noche, gracias a los bares y a los pubs de Pedro Antonio y de calles más cercanas como la propia Sevilla, paralela a Méndez Núñez.
Aunque los vecinos no suelen quejarse y viven ya acostumbrados al eterno barullo, son los comerciantes los más agradecidos por el eterno trajín de coches y ciudadanos, que sin duda ayuda a capear un poco mejor la tormenta económica. A las fruterías y farmacias de toda la vida, que resisten como pueden, se le han unido desde hace pocos años unos sólidos establecimientos que están a prueba de recesión, las tiendas de alimentación y bebida regentadas por ciudadanos chinos, que constituyen el principal aliado de esa parte de la juventud de la ciudad que se suele dar cita en el botellódromo. Ya forman parte de la historia esas noches en que la acera anexa al Hipercor, donde antes se celebraban las concentraciones etílicas y los vecinos no podían más que colgar carteles de protesta.
Pese a que para muchos la zona habilitada para beber sigue siendo un inconveniente en el barrio, la juventud y vitalidad aportada por la cercana Facultad de Ciencias sirve de contrapunto, y marca también las tendencias en cuanto a la aparición de comercios se refiere. Ahora en verano las tiendas de fotocopias y los locales de comida rápida que abundan en Plaza Einstein se encuentran casi vacíos, pero dentro de unas semanas y con la vuelta de los exámenes de septiembre y el inicio del nuevo año académico, miles de estudiantes volverán a reactivar las tiendas de toda Méndez Núñez.