NOELIA M. ESTEBANÉ
Cuidar el cuerpo y mantener la figura en Granada se ha complicado para miles de granadinos en las últimas semanas, concretamente desde que el Ayuntamiento de la ciudad decidiera cerrar hasta septiembre gran parte de las instalaciones deportivas municipales y reducir los horarios de apertura del resto de infraestructuras.
"Está viniendo gente procedente de la piscina de Arabial, sobre todo mujeres mayores que hacen natación terapéutica", explica una de las empleadas de la piscina del Zaidín, uno de los complejos más afectados por la orden municipal. "Mi grupo de la tarde está al completo", afirma una nadadora. Con la clausura de Arabial, sólo Núñez Blanca y las instalaciones de La Chana prestan servicios de natación en Granada, por lo que muchos usuarios de la primera prueban suerte en los dos centros abiertos, aunque no todos consiguen ponerse el gorro de baño. "Como no podemos reservar plaza tenemos que venir a las instalaciones con el riesgo de que el cupo ya esté cubierto", argumenta una ciudadana. Una situación bastante probable si se tiene en cuenta que, por ejemplo, en Núñez Blanca, sólo dos de las seis calles de la piscina se destinan a natación libre con una capacidad máxima de ocho personas en cada una. "Esta mañana ya había seis personas esperando fuera a que se quedara alguna plaza vacía", asegura el personal del centro.
Además, la reducción en más de cinco horas del horario de apertura de las piscinas que se mantienen abiertas también está generando críticas entre los usuarios. "Muchos trabajadores sólo pueden venir a la hora de la comida y como ahora cerramos de 14.00 a 18.00 horas se quedan sin nadar", denuncia Ismael, el socorrista de la instalación.
El mismo problema de incompatibilidad de horarios es el que sufren los padelistas de las pistas de Sierra Nevada y Antonio Prieto. "Yo suelo venir por la mañana porque por la tarde era muy complicado coger hora y ahora si sólo abren de 18.00 a 22.00 será imposible", critica Fernando Revelles. "Gran parte de las pistas están reservadas todo el año y para pillar las que quedan ya tenías que hacer cola anteriormente. Imagínate ahora la que se va a formar con la reducción de horarios", auspicia su pareja de pádel, Salvatore. De ahí que los jugadores vean en los gimnasios privados una alternativa, a pesar del coste. "Yo me he tenido que ir al extrarradio con un grupo que tenía porque entre la reducción de los horarios y que las pistas de atletismo siempre están ocupadas por actividades es imposible entrenar aquí", lamenta uno de los usuarios del polideportivo Núñez Blanca, quien añade que "esta infraestructura es de lo peor gestionado en Granada". Además, la instalación ahora tendrá que absorber al parte de los deportistas de los polideportivos cerrados.
De la misma opinión es otro granadino que no entiende "cómo el pabellón de Bola de Oro permanece cerrado al público, cuando las obras que se acometen en la instalación sólo afectan a las pistas de tenis y la construcción de una piscina". La falta de información tampoco ayuda a apaciguar los ánimos de los usuarios que, ataviados con la equipación, se encuentran el cartel de ´Cerrado por vacaciones´. "Si cierran por el calor, somos los usuarios, y no el Ayuntamiento, los que debemos decidir si lo soportamos o no, y si es por falta de personal o porque no es rentable deben recordar que se trata de un servicio público", concluye un ciudadano.