M. J. SEGURA
Buscar un empleo hace algo más de un año era una tarea que presentaba pocos obstáculos. Las circunstancias económicas han hecho que cada mes las esperanzas de incorporarse al mercado laboral de aquellos que perdieron su trabajo se vayan diluyendo. La construcción vivió una época dorada que empleó a un número importante de inmigrantes. La agricultura o el servicio doméstico eran otros yacimientos de trabajo para estos colectivos.
Pero la crisis ha agotado las fuentes de las que antes bebían los inmigrantes, que sufren desde hace meses una falta de empleo que, en muchos casos, podría traducirse en una pérdida de los documentos que le permiten residir legalmente en el país. Rachida Zerouali, delegada en Granada de Cooperación y Desarrollo con el Norte de África (Codenaf), asegura que en la bolsa de empleo de que disponen en su organización hace meses que no entra ninguna oferta de trabajo. "Ahora sólo podemos prestar un servicio de orientación laboral. Informarles de las empresas a las que pueden llevar su currículo, de los itinerarios a seguir".
Además les animan a potenciar determinadas habilidades que contribuyan a su inserción en otros sectores del mercado laboral con mayores expectativas. "Les recomendamos que realicen cursos de formación que ofertan los sindicatos o el propio el Ayuntamiento de la capital a través del IMFE".
Rachida afirma que en el último año no se ha incrementado únicamente la demanda de empleo por parte de inmigrantes en riesgo de perder sus papeles, sino que por primera vez en los cinco años que lleva al frente de Codenaf ha visto multiplicarse el número de personas con permiso de residencia permanente que acude a su organización en busca de un puesto de trabajo. "En los últimos cuatro meses ha aumentado en cerca de un 10% el número de usuarios habituales que tienen problemas para encontrar un empleo".
Los extranjeros que tienen sus documentos en regla no se enfrentan al miedo de ser expulsados del país, sin embargo, apunta Rachida, temen perder su subsidio y al no contar con una red familiar sólida en España, corren el riesgo de caer en la miseria.
Otra de las batallas que libra esta organización con sede en la capital es la de luchar por los derechos de los ciudadanos extranjeros. Rachida, de origen magrebí y que reside en España desde hace doce años, señala que las administraciones todavía no han tomado conciencia de que los inmigrantes que han llegado al país no tienen intención de regresar a su lugar de origen. "En nuestro servicio jurídico no hemos recibido –comenta– ni una sola petición para acogerse al programa de retorno voluntario".
Sostiene que la población autóctona desconoce que las personas que han llegado de otros zonas del planeta para trabajar en el país se quedarán no sólo por una cuestión económica, sino porque han viajado huyendo de la represión de las libertades, de conflictos bélicos y, en numerosos casos, también de la pobreza: "Muchos inmigrantes que han perdido incluso la prestación por desempleo vienen a Codenaf a solicitar orientación, pero no se plantean retornar a sus países de origen".