L.O.
Como testigos del tiempo, han contemplado con sus propios ojos los cambios de una sociedad que acabó dándoles la espalda. Han tenido que adaptarse a un ritmo de vida que los deja atrás y cuyos matices se escapan a personas acostumbradas a no prescindir del ´por favor´ y el ´gracias´. Han criado a sus hijos, los han visto crecer y han cuidado de sus nietos con la devoción que sólo un abuelo puede sentir. Ahora, Granada les devuelve una pequeña parte de todo lo que ellos han sabido entregar a los demás a lo largo de su vida.
Ana Castillo Izquierdo y Fernando Puche Roldán tienen 103 y 100 años, respectivamente. Ayer abandonaron su rutina diaria para acudir al salón de plenos del Ayuntamiento de Granada, donde recibieron un más que merecido homenaje rodeados de sus seres queridos. "Han dado todo a cambio de nada", señaló el alcalde, José Torres Hurtado. Probablemente por eso, ambos aseguran que no están dispuestos "a soltar el mando todavía".
Al acto acudieron cuatro generaciones de familiares por parte de Ana Castillo, los hijos y nietos de Fernando Puche y más de cien niños del coro del colegio Los Agustinos que cantaron a los protagonistas el cumpleaños feliz. Con alegría y respaldados por sus familias, ambos soplaron las velas de la tarta ante un salón de plenos abarrotado de personas y de emociones.
Ana nació en el municipio jienense de Castillo de Locubín, tuvo ocho hijos, de los que viven cinco, cuatro nietos y nueve bisnietos. En los años sesenta, tras enviudar, se trasladó a Granada. Fernando, por su parte, nació en Granada, donde reside en la actualidad, y tiene dos hijos, once nietos y doce bisnietos de los que presume cada vez que tiene ocasión. Ayer, la ciudad mostró su gratitud a los abuelos ´más veteranos´ de Granada.