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J.M. SEGURA El primer cadáver de un inmigrante que intentó de forma clandestina cruzar el Estrecho de Gibraltar apareció en la playa de Los Lances de Tarifa en 1988. Desde entonces, se cuentan por miles las vidas que han desaparecido arrastradas por el mar, en un intento desesperado de los habitantes de África por escapar de la pobreza.
En apenas dos décadas la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA), según se desprende de su informe ´Derechos Humanos en la Frontera Sur 2008´, unos 21.000 africanos han perecido en su intento por llegar a España. Tan sólo el año pasado perdieron la vida 581 personas, aunque la organización estima que esta cifra es mucho mayor, pudiendo haber alcanzado en 2008 los cerca de tres millares de muertos.
Las víctimas de la inmigración han decrecido sensiblemente en el último año con respecto a 2007, cuando se cuantificaron 921, a pesar de que una vez más las estimaciones las elevan de forma considerable, situándolas en 3.500.
Además, APDHA ha constatado que por primera vez el número de personas que ha perdido la vida en el Mediterráneo -342- ha superado ampliamente a las que fallecieron en el Atlántico -239-. En cuanto al origen de los inmigrantes muertos, más de 75% eran subsaharianos y el resto procedía del norte de África o no se ha podido determinar su nacionalidad.
Las frías estadísticas no pueden cuantificar el dolor de los que ya nunca sabrán dónde están los familiares que se vieron obligados a abandonar su tierra para perseguir el sueño de un futuro con dignidad. A los números se suman las indolentes políticas migratorias del viejo continente, en particular la del Gobierno español, que, según APDHA, "oculta una carga ideológica que concibe a las personas desde su utilidad y no desde su dignidad y sus derechos".
La asociación mantiene que las directrices migratorias implantadas por la Unión Europea fomentan la clandestinidad y reitera que impiden una "migración legal y ordenada", como se empeñan en publicitar el Ejecutivo, la oposición y otros sectores de la sociedad.
El cambio de los flujos migratorios es otro de los aspectos que la APDHA rechaza. Señala que los datos del Ministerio de Interior -que asegura que el número de detenciones ha descendido en un 25% con respecto a 2007- son imprecisos. "Hemos pasado de 31.610 personas detenidas en el conjunto de las zonas en 2007, a las 35.642 arrestadas en 2008".
La organización concluye que el número de africanos que trata de llegar a España clandestinamente se mantiene a niveles de hace una década, aunque puntualiza que la diferencia estriba en que el control de las migraciones se ha desplazado hacia el sur de África y se ha logrado la colaboración de los países de partida.
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