EFE
El investigador del Instituto de Ciencias Naturales (INC) de la Universidad Nacional de Colombia, José Iván Mojica, explicó que el pez fue colectado en 2004 por un grupo de ictiólogos del INC en el citado río, en el sur del país.
No se tuvo constancia de la novedad de la especie, que formaba parte de la colección de peces de la institución educativa, hasta que un reconocido conocedor del tema la examinó.
"Tuvimos la visita de un experto mundial en ese grupo de peces.
Vino, revisó el material, encontró la especie y dijo: Esto es nuevo", relató Mojica.
De acuerdo con el procedimiento científico, el ejemplar de Pterygoplichthys weberi fue objeto de estudio de un grupo de investigadores que lo describieron, registraron y documentaron en una publicación científica en 2006.
Desde entonces, la nueva especie descansa en su tarro de cristal, flotando en alcohol en un lugar reservado de la colección ictiológica del INC, junto a otros ejemplares de referencia para su especie entre los que se encuentra el peculiar pez graso de la laguna de Tota, hallado en Boyacá (centro) en 1942.
Esta especie endémica era usada por los habitantes de la región a la que pertenece para iluminar sus casas.
Para ello derretían la grasa del pez y la convertían en velas, recordó Mojica, que resaltó que nunca han vuelto a ver un ejemplar del pez graso, por lo que, dijo, "parece que está extinto".
De las 12.000 especies de agua dulce descritas en el mundo, en Colombia residen unas 1.400, lo que supone un 12 por ciento del total y convierten al país andino en uno de los que mayor "mayor diversidad de peces en el mundo" tiene, aseguró Mojica.
El investigador reconoce que hay zonas todavía poco exploradas en el país en las que se podrían catalogar nuevas especies que incrementarían la cifra final en un 20 o 30 por ciento, hasta alcanzar unas 2.200 o 2.500.
La dificultad para acceder a estas zonas reside, según el profesor, en el elevado coste de los viajes, pues se trata de regiones con un servicio de transporte bastante limitado, así como a los problemas de seguridad derivados del conflicto armado en Colombia.
Pero desde hace unos nueve años, el INC de la Universidad Nacional y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España desarrollan una labor de registro de las especies de agua dulce en la ciudad de Leticia, el único punto de contacto con el Amazonas en el territorio colombiano.
Los hallazgos del "Proyecto Leticia" revelan que los arroyos selváticos de la Amazonía concentran un mayor número de especies que los grandes ríos colombianos, hasta el punto de hallarse 170 especies diferentes en un arroyuelo de tres metros de anchura y apenas 150 metros de recorrido.
Esta "riqueza excepcionalmente alta", sin precedentes en ningún otro país que recorre el Amazonas, llevó a los científicos a emprender las actuales investigaciones, cuyo fruto serán unas publicaciones científicas que pronto verán la luz.