SERGIO ANDREU.EFE
Hace unos días, los Ministerios de Medio Ambiente e Industria, presentaron el mapa eólico marino que define las zonas aptas para instalar los futuros parques sobre el mar, cerca del 3% de la superficie del litoral español, que evita los espacios naturales protegidos o de interés turístico, y que incluye zonas que no entorpecerán el tráfico de barcos y la actividad pesquera.
Este mapa permitirá desarrollar el real decreto sobre aerogeneradores marinos aprobado en 2007, y según Carbonell existe ya interés suficiente por parte de los grupos empresariales para que los parques pudieran estar en marcha en un par de años si no se producen demoras administrativas, aunque otras fuentes creen que los primeros molinos sobre el mar no se verán antes de 2012 ó 2013.
Carbonell, presidente de la Asociación Eólica de Cataluña, entidad que representa a la práctica totalidad de las empresas del sector en esta comunidad, afirma en una entrevista con Efe, que aunque España es la tercera potencia del mundo en energía eólica, con 17.000 megavatios instalados, sólo superada por EEUU y Alemania, no cuenta en la actualidad con ningún parque marino, que proliferan en países como Dinamarca o el Reino Unido.
El principal problema con el que se encuentra el desarrollo de los parques marinos en el Mediterráneo es la escasa plataforma continental, que provoca que a dos kilómetros de la costa haya profundidades de centenares de metros, que dificulta anclar con seguridad los aerogeneradores, ya que a partir de 30 metros de fondo los costos se disparan.
Aunque el mapa eólico, del que dependerán las autorizaciones, tiene una definición "relativamente baja", las zonas de Cataluña con más posibilidades para acoger los aerogeneradores son puntos del Golfo de Roses y el Delta del Ebro.
Las desembocaduras de los ríos, por sus áreas sedimentarias, son los puntos de menor profundidad, como ocurre con el Ter y el Ebro, pero será necesario realizar estudios para determinar los efectos de los parques sobre la flora y fauna, "aunque puede ser compatibles con los aerogeneradores", recalca Carbonell.
Otros aspectos a tener en cuenta es la instalación y mantenimiento de los parques marinos, cuyos molinos serán más potentes (cinco megavatios) y eficientes, pero mucho más caros que los terrestres (entre 2,4 y 2,6 millones de euros por mgw). "No es un tema de costes, porque es una energía altamente rentable", apunta el presidente de EolicCat, quien, no obstante, reconoce que la actual crisis puede afectar a la financiación.
Además de los aspectos técnicos y costes, los parques marinos deberán tener en cuenta actividades como la pesca y el turismo.
"Cuanto más se adentren en el mar, menos problemas habrá", siempre y cuando sea viable tecnológicamente.
Carbonell confía en que sólo pequeños grupos locales conservacionistas se opongan a los parques. Además, cree que para las cofradías de pescadores puede ser una oportunidad, ya que, en un momento en el que la política comunitaria está reduciendo esta actividad, los trabajadores del sector pueden compatibilizar su oficio con el mantenimiento de los aerogeneradores marinos: "es una oportunidad, no una amenaza".
En cuanto al temor que expresen algunos municipios turísticos si finalmente los molinos se ven desde la costa, el presidente de EolicCat pone el ejemplo de un país "tan avanzado" como Dinamarca que hace "apología" de esta energía como demuestra que una cooperativa haya instalado en Copenhague, junto a "La Sirenita", unos aerogeneradores "presentes en cualquier foto" de los turistas.
Carbonell recalca que si el Gobierno quiere que este tipo de parques colaboren en lograr el objetivo de que el 20% de la energía que se consuma en el país sea renovable, deberá darle un impulso.
España tiene instalados ya 17.000 megavatios de energía eólica y para cumplir los objetivos del 2020, deberá llegar a los 40.000, y gran parte deberá proceder de la eólica marina.
"La mayor intervención que puede hacer el estado es una ley de renovables, que daría una estabilidad definitiva y asentaría el liderazgo mundial de las empresas españolas como Acciona, Iberdrola, Gamesa o Ecotecnia".
Carbonell apunta que quien logre desarrollar la tecnología del aerogenerador flotante, que no necesite ester anclado y con unos costes asequibles, "se hará con el futuro, porque es el acceso a una gran cantidad de energía gratuita y no contaminante".