|
|
|
HEMEROTECA » |
EFE
Desde este punto de partida, la revista británica "Nature" publica hoy dos comentarios en los que científicos de uno y otro lado del Atlántico ofrecen su visión sobre este asunto.
Un equipo de la Universidad de Duke (EEUU) liderado por Robert Cook-Deegan sostiene que no se puede determinar con claridad que la patente de los genes haya afectado a las pruebas diagnósticas de enfermedades genéticas ya que "hay muy pocos estudios que hayan investigado estos efectos".
Por ello, el equipo ha estudiado con detenimiento el efecto de estas patentes en la actividad médica del día a día hasta llegar a la conclusión de que no interfieren negativamente en los diagnósticos.
No obstante, precisan que tampoco se observan grandes ventajas derivadas del sistema de patentes existente.
Acerca de las acusaciones de que las patentes tratan un componente del cuerpo humano como una mercancía y crean un monopolio en un área tan delicada como la genética, los científicos de la universidad estadounidense aseguran haber comprobado que, lejos de lo que se piensa, los laboratorios no aprovechan sus patentes para elevar sustancialmente los precios de los test genéticos.
En caso de monopolio, el grupo de científicos defiende que el derecho de los ciudadanos de estudiar sus genes está por encima de lo que califican como el "derecho instrumental" de la patente.
Un segundo estudio elaborado por expertos de la Universidad de Brighton (Reino Unido) y liderado por Michael Hopkins desvela que muchos laboratorios de la Unión Europea especializados en la investigación genética no reconocen la legitimidad de estas patentes y, por tanto, no las aplican en sus ensayos.
Este grupo de científicos subraya que, por regla general, los laboratorios tienen poca práctica a la hora de manejar el uso y pago de las patentes, y reclama la ayuda de las autoridades para normalizar la situación.
Según su estudio, tan sólo el 4 por ciento de los laboratorios públicos de la UE ha dejado de ofrecer un servicio de diagnóstico por culpa de este sistema de patentes, una cifra aún muy por debajo del 25 por ciento de EEUU.
Los investigadores achacan esta diferencia al retraso temporal de Europa en la introducción de las patentes, así como al menor número de las mismas registradas en el viejo continente.
A medida que los científicos han ido avanzando en la decodificación del genoma humano, no han sido pocas las voces que han reclamado la prohibición de patentar los descubrimientos de genes salvo en sus aplicaciones terapéuticas o diagnósticas.
Las críticas al sistema se han basado en tres pilares: la no comercialización del cuerpo humano, el libre acceso al conocimiento del gen y la posibilidad de compartir ese conocimiento.
Sea como fuere, con un sistema más o menos rígido de patentes, los expertos esperan que en una década cualquier ciudadano que lo desee pueda realizar un estudio completo de su genoma, para conocer su predisposición a sufrir determinadas enfermedades.
Además, se prevé que con el paso del tiempo los precios caigan hasta niveles "asequibles", a partir de unos mil dólares, aproximadamente, según afirman algunos expertos.
|
|
| CONÓZCANOS: CONTACTO | LOCALIZACIÓN | PUBLICIDAD CONTACTAR |
|
|
||||||||
|
|||||||||