EFE
En declaraciones a los medios, Espinosa aseguró que la Declaración de Estambul, suscrita por los ministros y representantes de 190 países, abre la posibilidad de trabajar en varios frentes y constata que hay que solucionar los problemas del agua desde un enfoque multisectorial.
El documento, que se ha hecho público hoy durante la clausura del foro, reconoce la necesidad de que exista una seguridad para el agua.
Considera "vital" incrementar la adaptación de la gestión a los cambios globales, sin precedentes y rápidos, que son muy importantes en el impacto sobre el agua, como el crecimiento de la población, migraciones, urbanizaciones, cambio climático, desertificación, sequías y degradación, entre otros.
Los ministros han puesto el énfasis en los esfuerzos necesarios para alcanzar los Objetivos del Milenio en 2015 y con ello mejorar el acceso al agua limpia y segura, al saneamiento y la higiene, además de al buen estado de los ecosistemas "lo antes posible", todo ello en un contexto de gestión integrada de los recursos hídricos.
Un punto también importante es la necesidad de responder a los desastres, tanto los naturales como aquellos inducidos por el ser humano, y los que son muy frecuentes en todos los territorios, especialmente en España, como inundaciones y sequías.
El texto ahonda en la necesidad de poner sobre la mesa estrategias financieras y sostenibles, para apoyar a las economías en transición o a aquellos países en vías de desarrollo.
Los ministros reconocen también que el agua es una cuestión horizontal que afecta a multitud de sectores y servicios y se comprometen a transmitir su mensaje en todos los niveles políticos: nacional, internacional, regional y local.
La responsable española destacó que el foro ha constatado que hay que seguir produciendo alimentos para acabar con el hambre, pero siendo conscientes de que la agricultura es una de las actividades que utiliza más agua, por lo que debe trabajarse para que se produzcan ahorros importantes tanto de este recurso como de energía.