EFE
El 25% de los andaluces se decanta por el intercambio de viviendas en periodos de vacaciones, sobre todo en época estival, cifra que aumentó con motivo de la crisis económica.
La responsable en España de la organización de Intercambios de Vivienda para Vacaciones (Intervac), María Ángeles Sas, aseguró en declaraciones a Efe que la mayoría de los demandantes andaluces proceden de la provincia de Málaga. Sin embargo, en la provincia de Sevilla es donde más alojamientos se pueden encontrar para intercambiar en Andalucía, seguida de Málaga, Granada y Huelva.
El destino de vacaciones, afirmó Sas, dependerá de cómo se plantee el viaje y, mientras que las familias que utilizan este servicio por primera vez se decantan por países de habla inglesa, los usuarios que desean desplazarse en su propio vehículo eligen destinos más próximos. Por otra parte, las personas jubiladas que tienen más tiempo, dijo Sas, suelen desplazarse más lejos como a Estados Unidos, Australia o Japón.
El intercambio de viviendas es una modalidad que cada vez tiene más aceptación en España, dijo Sas, sobre todo en tiempos de crisis, ya que los usuarios pueden viajar a cualquier parte del mundo con el ahorro que supone evitar alojarse en un hotel o comer en restaurantes.
Los destinos más demandados por los españoles son Europa, América y Oceanía, así como España; por otro lado, Francia, Estados Unidos y Suecia es donde se puede encontrar un mayor número de alojamientos para realizar intercambios, y en España existen 630 casas disponibles.
Aparte del alojamiento también se pueden intercambiar los vehículos, y además los usuarios podrán proponer o solicitar estancia en régimen de media pensión o pensión completa, o de alojamiento y desayuno, así como alquilar su vivienda a un precio asequible.
Ventajas. El intercambio de viviendas, aparte del ahorro, conlleva además la experiencia humana y el enriquecimiento personal, pues el usuario conoce otros estilos de vida y costumbres.
Asimismo, señaló Sas, estas viviendas destacan por su confort, ya que tienen muchas comodidades, y por el factor humano porque los vecinos o parientes de la familia de intercambio entregarán las llaves y explicarán a los invitados el funcionamiento de los electrodomésticos y podrán guiarles en el país de destino.
“Todo está basado en la confianza y en el respeto mutuo”, afirmó Sas, por lo que se firma un papel de compromiso para evitar malos entendidos, y en el caso de desperfectos se hace un seguimiento de lo ocurrido, aunque “afortunadamente estas cosas no pasan”, dijo.