L.O.
A la menudita Édith Piaf, apodada ‘gorrión’ por su escasa estatura, se le conocen numerosos amores, pero sin duda el más importante, y también el más trágico de su vida, fue el boxeador francés Marcel Cerdan, campeón mundial de peso ligero en 1948. Un año después, Cerdan desapareció en un accidente de avión cuando volaba a Nueva York para reunirse con la cantante. La pérdida fue dolorosísima para Édith. A ella se achaca el inicio de su adicción a la morfina.
En memoria de Cerdan, Édith Piaf escribió la letra de ‘L’hymne à l’amour’. Hace unos meses un hombre, de paso por Granada, entró en el Piaf atraído por un cartel en el que una foto de la cantante anunciaba una noche de magia en el café. En la barra entabló conversación con Brice. Le contó que también él se dedicaba a la hostelería; tenía un local en Alicante y otro en Tossa de Mar. “Soy el hijo del amor perdido de Édith Piaf, el amor de su vida, su amante esencial”, le dijo a Brice. Era el hijo de Marcel Cerdan.